Un final a la altura de la leyenda

Por fin llegó el día. Space, la discoteca más premiada de la historia, echó el cierre el pasado domingo -o lunes, según el aguante de cada uno- con una fiesta memorable y multitudinaria. El club de Pepe Roselló, un icono del ocio nocturno, el entretenimiento y de cualquier fan de la música electrónica, finalizó, y esta vez ya sí que sí, su ciclo tras 27 años de historia. La legendaria discoteca dice adiós y con ella se va una gran parte del alma, esencia y por supuesto carisma de la fiesta de Ibiza.

El público vibró desde primera a última hora. GABI VÁZQUEZ
El público vibró desde primera a última hora. GABI VÁZQUEZ

Desde hace varias semanas la última noche de Space era tema candente. Las entradas anticipadas alcanzaron la misma cotización que el oro tras agotarse todas las remesas en pocos minutos. El cierre del emblemático club no pasó desapercibido por prácticamente ninguna de las personas que han pasado entre sus paredes y la ‘Closing Fiesta’, que comenzaría a las 16:00, prometía ser no solo el evento del año, posiblemente el acontecimiento más relevante de gran parte de las personas que se acercaron a Playa d’en Bossa.

Y desde primera hora las expectativas se superaron con creces. El domingo amanecía con los primeros devotos en los aledaños del club formando cola para asegurarse ser parte de la mesa en la última cena con sus artistas favoritos. Los primeros atrevidos, y muy entregados, entraron a la hora del café con ganas de bailar en su ya legendario escenario open-air en donde Mykris, Remo, Buschwacka y Los Suruba se encargaron de hacer mucho más digerible el calor veraniego que azotaba sobre el parking trasero. Con el sol apagándose sobre el horizonte, Uner, Coyu, Javi Bora, Jose de Divina o Darius Syrossian fueron calentando a un público con ganas de entregarse por última vez.

Carl Cox sobre el escenario del parking. GABI VÁZQUEZ
Carl Cox sobre el escenario del parking. GABI VÁZQUEZ

Ya con el escenario a cielo abierto de Space completamente lleno, las salas interiores a gran aspecto, y mucha gente esperando para unirse a la fiesta, sonaron las primeras tracas. Los italianos Tale Of Us subieron al vanguardista main stage a golpe de su emotivo, directo y oscuro techno, perfecto para hacer el click de necesario y asimilar que la noche había llegado. Tras ellos, el nombre más esperado por todos se erigió en gran protagonista de la fiesta. Carl Cox, previo silencio sepulcral en Space, agarró el micro y lanzó su primer «Oh Yes! Oh Yes!», frase que ya es parte del libro de Space. De forma completamente arrasadora el delirio se desató en la pista. Carl Cox alzó los brazos de las miles de personas que allí asistían perplejas a su último set en aquel escenario. Pero no todo estaba dicho, tras el de Barbados y de forma completamente sorpresa, un coro gospel despidió la noche al aire libre al ritmo del representativo ‘Imagine’ de John Lenon.

El coro gospel que cerró la fiesta al aire libre. GABI VÁZQUEZ
El coro gospel que cerró la fiesta al aire libre. GABI VÁZQUEZ
Carl Cox 'b2b' Nic Fanciulli en la sala principal del club. GABI VÁZQUEZ
Carl Cox ‘b2b’ Nic Fanciulli en la sala principal del club. GABI VÁZQUEZ

Tras el emotivo e inesperado final, turno para la parte techada del club donde ya no había tiempo para treguas. Las cinco salas de Space se encontraban completamente llenas con aspectos diferenciados en su ambiente y música pero con un elemento común: Las ganas de bailar hasta el amanecer. La Main Room y la Terrace acogieron desde las 2 en adelante las sesiones de Carl Craig, Josh Wink, Sasha, Kölsch, Maceo Plex o Erick Morillo, perfectas para devolver el testigo de nuevo al líder de la fiesta. Carl Cox volvía a salir a escena en la sala principal del club, y esta vez acompañado por su amigo Nic Fanciulli, realizando un viaje de cuatro horas por todos los temas y estilos que han caracterizado a ambos icónicos djs en su carrera.

Solomun, invitado sorpresa al cierre. GABI VÁZQUEZ
Solomun, invitado sorpresa al cierre. GABI VÁZQUEZ

Tras esto, el de Barbados se quedó solo para echar el telón, y esta vez en sentido literal, a una sala principal que despidió entre sonrisas, y alguna que otra lágrima, a una horda de fieles que no acaban de creerse que nunca volverán a estar entre esas cuatro paredes. Antes, primero un inesperado Solomun -confirmado de forma sorpresa horas antes del evento-, y después Tale Of Us, fueron los encargados de firmar el final en la carismática terraza cubierta.

Juan Arenas, Carl Cox y Pepe Roselló. GABI VÁZQUEZ
Juan Arenas, Carl Cox y Pepe Roselló. GABI VÁZQUEZ

Pero no todo se quedó ahí, la Sunset Terrace y El Salón vivieron una noche completamente única. Con gran mayoría de artistas de la isla y mucho público local, los allí presentes se teletransportaron por una noche a los años 90. En esas salas, una más que heterogénea pista de baile disfrutó de la fiesta con la misma esencia que en el pasado. Entre esas ocho paredes se pudo ver desde jóvenes disfrazados a abuelos nostálgicos subidos en sus tarimas y sonriendo sin parar durante los memorables e interminables sets, más de siete horas, de Paul Reynolds e Igor Marijuan.

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